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Florencio Ávalos, Mario Sepúlveda, Juan Illanes, Carlos Mamani, Jimmy Sánchez, Osmán Araya, José Ojeda, Claudio Yañez, Mario Gómez, Alex Vega, Jorge Galleguillos Orellana, Edison Peña, Carlos Barrios, Víctor Zamora, Víctor Segovia, Daniel Herrera, Omar Reygada, Esteban Rojas, Pablo Rojas y Darío Segovia, han sido los primeros 20 mineros en ver la luz después de 69 días bajo tierra.
Pablo Rojas y Darío Segovia han sido los siguientes. Poco a poco el rescate de los 'héroes de Acatama' se va cumpliendo según lo previsto y la emoción y el alivio inundan el Campamento Esperanza.
Padre de un bebé de tres meses, Jimmy Sánchez, el quinto en ser rescatado, al que apenas alcanzó a conocer, Jimmy quiere casarse con su novia Helen Ávalos, de 17 años, aunque hasta ahora ha topado con la oposición de su padre, Juan Sánchez.
"El 5 de agosto estaba perdiendo un hijo, hoy estoy ganando un hombre", comentó el padre mientras esperaba el rescate de su hijo, de quien aseguró sentirse orgulloso.
Mamani, el cuarto en ser rescatado, dio gracias de rodillas a Dios y luego besó a su mujer, entre los aplausos de los socorristas. Padre de una hija de un año, Emily, trabajaba desde hace dos meses en el yacimiento, en el que también laboraba su suegro, Jonny Quispe, quien salió minutos antes del derrumbe ocurrido hace 70 días.
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Hemos asistido recientemente a la emisión por parte de la cadena amiga del pseudo-documental titulado “La princesa del pueblo” en el que se cuenta pormenorizadamente la vida y milagros de Belén Esteban (para todo aquel que no la conozca, diré que es la madre de Andreíta, así no habrá dudas de quién es). En dicho documental, también se especula con la posibilidad (remota, según la propia interesada) de que la Esteban pudiera entrar en política. El resultado, con empresa demoscópica de por medio y todo, no deja lugar a dudas y deja muy bien parada a la Esteban si aspirara a trincar algún escañico en el Congreso de los Diputados.
No obstante, lo que hace diferente a esta emisión de las tropecientas mil que hemos tenido antes sobre ‘la Bélen’ es que no se acerca a ella desde el mero punto de vista cotilla para saber cuál ha sido la última peripecia que ha hecho (que si le ha dado el pollico a ‘la Andrea’, que si ha estado en otro ‘sarao’, que si ‘la Andrea’ se ha comido el pollo por fin) sino que pretende acercarse de manera científica y sociológica a lo que ha hecho tan famosa y renombrada a esta muchacha.
No seré yo aquí el que intente desmenuzar las razones por las cuales Belén ha llegado tan alto en el escalafón ‘famosil’ más que nada porque ya lo hace ese documental muy bien pero sí voy a romper una lanza por la pobre Belén, la cual me parece muy ‘apañaíca’ y la cual veo lógico que haya calado tan hondo en el público en general por su simpatía, su espontaneidad, su carácter populista y, sobre todo, por su lenguaje tan cercano a los que somos sus súbditos, monárquicamente hablando, claro, ya que es nuestra ‘princesa’.
Y es que Belén ha sido una luchadora nata y lo sigue siendo, y esto no quiere decir que sea la única persona que, por desgracia, tiene que luchar en la vida y no tiene las cosas fáciles. Yo creo que todos tenemos que tener fortaleza y luchar para poder salir adelante a diario y que la vida, desgraciadamente, repito, no es fácil para nadie pero lo que quizás Belén ha conseguido ha sido poder llevar su vida entera a la tele, con lo que la palabra ‘entera’ conlleva: cosas buenas y malas y, al mismo tiempo que la llevaba a la tele, el resto de personas hemos visto cómo los problemas, al salir en la tele, se relativizan y se ven como más superables y sencillos.
Por esto y por bonica y simpática, vaya un ‘arriba la Esteban’ para que se siga así, alegrándonos la vida a todos. En resumen, que por ‘la Bélen’ MA-TO, vaya.



No sé si lo sabréis, yo no lo sabía y me he enterado hace nada y la verdad es que me ha dado mucha alegría pero también me he quedado sorprendido porque no sabía que eran tan viejecicos: ¡los Picapiedra cumplen cincuenta años!
No obstante, no es que Pedro Picapiedra, Pablo Mármol y sus respectivas cónyuges Wilma y Betty tengan ya medio siglo en la pantalla (que yo creo que tienen menos) sino que hace cincuenta primaveras ya desde que Hanna-Barbera (que no es ninguna muchacha sino un estudio de creación de dibujos animados) los hiciera allá por principios de los 60.
Yo de verdad que no sabía que fueran tan viejos aunque la verdad sea dicha es que he vivido en la ignorancia hasta ahora de la edad que tenían porque nunca me lo había planteado y eso que me han gustado siempre y me han parecido bastante graciosos.
Porque mira que son bonicos Los Picapiedra. Empezando por ese Pedro con las ganas que tenía siempre de salir de trabajar para ir corriendo, darle un besico a la Wilma (la cual siempre estaba ideando planes con su homónima ‘marmolera’ Betty para comprarse abrigos de piel de terodáctilo más caros que había en aquellas tiendecicas exclusivísimas del centro de Piedradura), coger a su amigo Pablo Mármol e irse junticos a la bolera a tiras bolos de piedra con bolas de piedra, la verdad es que siendo la edad de piedra, lo raro es que las bolas y los bolos fueran de plástico, hubiese sido para echarse a temblar tal anacronismo pero no, Los Picapiedra eran de la prehistoria de pura cepa y nos daban tan buenos ratos como ‘los muchachos’ se pasaban en la ‘logia’ con esos sombrericos tan bonicos que se ponían.
Y es que los Picapiedra eran especialistas en saraos ya que, sabedores de que ya llegarían la Pebbles y el Bam-Bam y los tendrán que cuidar, no dudaban en salir ‘en las noches’ a bailar pero siempre la acaban liando creándose una situaciones muy graciosas y divertidas que siempre acababan con una beso de los dos matrimonios sellando la paz, algo que a mí me encantaba porque me hacía divertirme mucho durante el capítulo teniendo la seguridad de que todo no iba a acabar como el gallo de Morón.
En definitiva, en Los Picapiedra vemos la ternura y, lo que es mejor, el amor entre las personas y, sobre todo, se puede admirar como, pase lo que pase, todo ocurre entre amor y buena educación de los protagonistas y demuestran que se puede llegar a ser muy divertido con valores. Por ello y por todo, ¡muchas felicidades a los Picapiedra y que cumpláis un yaba daba doo de años mas criando generaciones!
JULIO MORENO